Tres de cada diez adultos jóvenes en edad de trabajar no encuentran empleo en España, lo que supone una pérdida de talento y potencial para el país, con graves repercusiones sociales y económicas. Entre los factores que explican esta situación destaca el desajuste entre las formaciones educativas y el mercado laboral. La inversión en educación, formación y programas de empleo específicos es esencial para enfrentar este desafío. En este escenario, la formación profesional emerge como un instrumento clave. En marzo del 2022 se aprobó la nueva ley orgánica de Ordenación e Integración de la Formación Profesional, que pretende convertir toda la FP en dual, es decir, en régimen de alternancia entre el centro educativo y la empresa. Actualmente, solo uno de cada 22 estudiantes de FP cursa estudios en la modalidad dual.

La norma quiere hacer de la formación profesional la puerta de entrada a un empleo de calidad para los jóvenes, que sea capaz de responder con flexibilidad a sus aspiraciones de cualificación profesional y a las demandas de los sectores productivos. Es un cambio de paradigma, según convinieron los ponentes que participaron en un encuentro organizado por La Vanguardia y CaixaBank Dualiza.